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Miguel de la Pinta: El Hombre Incombustible

Posted by notemaslaverdad en 4 diciembre 2009

Ante la mirada atónita de sus vecinos, Miguel de la Pinta caminaba descalzo por barras incandescentes y agarraba con las manos carbones encendidos al rojo sin quemarse.

Por Ángel de Pozo

Fue mi buen amigo Jesús R. Torrellas quien me puso sobre la pista: «Ernesto -un compañero de trabajo- me ha contado que en su pueblo vivió un hombre que asombraba a propios y extraños con sus habilidades. Era capaz de andar descalzo sobre hierros calentados al rojo vivo y de coger carbones encendidos sin que sintiera dolor ni se le produjeran quemaduras».

La localidad a la que hacía referencia era Piña de Campos (Palencia), donde ocurrieron unos hechos sin parangón en todo el país, como he podido certificar después del rastreo efectuado en Internet y en libros especializados, además de la consulta a Santiago Vázquez, -prestigioso parapsicólogo que dirige el programa ‘Sexta Dimensión’, en RNE-, quien me aseguraba que no posee en su archivo ninguna persona con esas cualidades, que la parapsicología define con los términos de pirobasia, apiropatia o absefalesia, insensibilidad paranormal ante el fuego.

He de aclarar antes que no nos referimos en esta ocasión a personas de distintas culturas que son capaces de andar sobre brasas incandescentes, como sucede por ejemplo en la localidad soriana de San Pedro Manrique, en la noche de San Juan. Allí se desarrolla un antiguo ritual que consiste en pasar andando sobre una alfombra de brasas al rojo vivo y donde los participantes tampoco sufren daño alguno.

Rituales parecidos al nuestro existen en diversos países y culturas: la tribu de los Joloffis en Sierra Leona, los ‘hombres santos’ de las islas Fiji, los maoríes en Nueva Zelanda, el clan de los King en la India, los adeptos Nistiaris en Rumania o los Anastenárides macedonios Pero existen claras diferencias entre estos rituales y el excepcional caso que hoy nos ocupa. Las principales disimilitudes estriban en que Miguel de la Pinta practicaba una exposición prolongada y utilizaba distintas partes de su cuerpo para realizar los increíbles ‘prodigios’. Hay constancia de prodigios similares efectuados por chamanes centroamericanos, faquires hindúes y monjes budistas. Sin embargo también existen diferencias entre estos y el ‘faquir de Castilla’, ya que los primeros suelen conseguir estados alterados de conciencia con sustancias psicotrópicas o profundas prácticas de meditación con las que consiguen dominar el fuego con su propia mente.

En cuanto a casos análogos con nombres y apellidos, he encontrado escasas referencias a nivel mundial. Entre ellos podemos destacar a las religiosos Santa Catalina de Siena o Doménico Paradiso, quienes en estado de éxtasis podían sostener brasas con sus manos sin quemarse. Éste y numerosos prodigios similares efectuó también el psíquico escocés Daniel Douglas Home ante numerosos científicos que atestiguaron que no había ‘trampa ni cartón’.

Otro caso portentoso fue la médium Marie Sonnet que llegaba a meter la cabeza en una hoguera sin quemarse o que incluso llegó a dormir durante 36 minutos encima del fuego sin daño alguno y certificado con un acta notarial. Hay escasas referencias de individuos con cualidades similares y les invito a conocer un caso excepcional: ‘el hombre incombustible de Piña de Campos’.

Los prodigios

 Tenía una cita en la localidad palentina con José Suazo, un encantador octogenario que mantiene unas cualidades físicas y psíquicas fuera de lo común para la edad que posee. Con esa memoria fresca que atesora, recordaba perfectamente algunas de los episodios que observó siendo joven y que fueron protagonizados por el hombre inmune al fuego, conocido popularmente como Venturita. Yo le he visto, -asegura José-, pasar andando descalzo sobre una llanta al rojo vivo y pasarse por la lengua un hierro incandescente sin que sufriera daño alguno. La verdad, -continúa Suazo-, es que el pueblo estaba asombrado con sus cualidades. En cierta ocasión se sentó sin ropa en una cocina encendida de esas de hierro (conocida como bilbaína) y la apagó como si nunca se hubiera encendido. Eso sí, en esa ocasión no dejó que las mujeres fueran testigos ya que sentía pudor de que le vieran bajarse los pantalones, recordaba entre risas. Le preguntó por los efectos que se producían y esta fue su respuesta: «Su semblante no cambiaba un ápice, se escuchaba como una especie de crepitar en la zona donde se apoyaba y, eso sí, desprendía el olor característico como si estuviera quemando la carne». José me acompañó a la casa de otro vecino que prefiere guardar el anonimato y la sorpresa fue mayúscula cuando, después de los lógicos recelos, me entregó cuatro recortes originales de páginas enteras publicadas en los años cincuenta en el ‘Diario de Palencia’, en los que se recogían varios reportajes contando la experiencia de dos periodistas que fueron testigos.

Los amenos artículos recogen el testimonio de numerosos vecinos: «A mí me apagó la cocina con la lengua, la chapa estaba al rojo vivo, pasó la lengua por ella, y la cocina quedó fría como si hubiera hecho mil años que no se prendía fuego en ella». «En mi casa, tuvo cinco minutos dos carbones encendidos en las manos». «En la tejera, con solo soplar apagó los hornos». «En la Puerta del Rabal, llevó un gran rato una verja candente con las manos».

Claro que pese a la cantidad de testimonios, los periodistas seguían guardando un claro halo de escepticismo hasta que fueron testigos del prodigio. Reunidos ante numerosos vecinos entre los que se encontraban el médico y el farmacéutico, encargaron que en la fragua se calentase una llanta y una barra al rojo vivo para realizar el experimento. Por la tarde ‘el Venturita’ antes de pasar por el hierro incandescente fue examinado por los reporteros, quienes limpiaron exhaustivamente los pies de Miguel para descartar que hubiese utilizado algún tipo de ungüento milagroso. Además, uno de los periodistas le hizo cosquillas en los pies con resultado positivo para descartar algún tipo inexplicable de insensibilidad. Y en efecto Miguel pasó lentamente por la barra ardiente para posteriormente, sin perder su habitual sonrisa, pasarse por la lengua la otra barra de hierro candente, y todo eso sin recibir daño alguno, tal y como certificó el médico presente.

Posibles hipótesis

 Miguel aseguró a los periodistas que descubrió por casualidad sus extraños dones: «De pequeño me llevé algún coscorrón de mi madre porque soplaba en la lumbre de la cocina y la apagaba. En cierta ocasión el herrero del pueblo me quiso gastar una broma y me arrojó un hierro ardiendo y me pidió que se lo alcanzara. Se quedó con la boca abierta cuando lo recogí y se lo entregué». Durante cierto tiempo hizo demostraciones públicas de sus cualidades, ya que trabajó en un circo durante dos años, pero lo abandonó porque lo que le pagaban no le daba ni para comer.

Ante estos increíbles portentos hay varias hipótesis explicativas. Entre ellas están la fe religiosa y las unciones milagrosas. La ciencia también aporta posibles explicaciones como la hidrotermia ambiental (el mismo sudor actuaría como una especie de aislante térmico entre el fuego y el cuerpo) o la anestesia psicógena (producción espontánea de una anestesia psíquica que impide las consecuencias dolorosas de las quemaduras). Sin embargo, Ernesto Álvarez, -compañero de Jesús R.-, me relató que su abuelo, ya fallecido, le contó otros enigmáticos prodigios como que «el pan ‘bendecido’ por él no se ponía duro» o «entrar en un tentadero de toros bravos, citarles y hacerle corro todos los animales». Incluso Josefa -otra vecina- relató que quitaba los dolores de muelas, como le sucedió a ella. Usted, ¿qué opina?

Fuente: http://www.nortecastilla.es/20070905/vida/hombre-incombustible-20070905.html

Ángel del Pozo es un divulgador del misterio y hace un programa de televisión que se llama “Misterium” en la Radio Televisión de Castilla y León

Esta semana ha estado como invitado en el programa de RNE “Espacio en Blanco” dónde desveló, además del caso de “Venturita”,  otros misterios ocurridos en la Comunidad de Castilla y León, algunos de ellos en primera persona.

Escuchar programa

2 comentarios to “Miguel de la Pinta: El Hombre Incombustible”

  1. Luis Alberto said

    Leí un relato de Camilo José Cela en el que cuenta bellamente la historia de Venturita. Se llama “El fakir de secano” y, por la falta de interés que el incombustible demostraba respecto de convertir su don en una actividad pública, lo llama “el Juan Ramón Jiménez de su habilidad, un artista de minorías”. Les paso el dato aunque probablemente ya lo conocieran. Un abrazo desde Buenos Aires.

    • javier said

      Luis Alberto, puedes ampliarme esta informacion del venturita,
      conoces otras publicaciones o detalles sobre el, me gustaria encontrar algun relato mas o noticia aunque sea periodistica que pueda haber salido .
      un saludo Javier

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